EN LA RIBERA
DE USAGRE
de chopos quemados, ardiendo cual zarzas bíblicas,
dos días con sus noches,
robando un espacio, ahora
ocupado por sus propias cenizas.
Tal vez la lluvia haya difuminado ya su última existencia.
Hay una claridad que no ve su horizonte.
Somos de alguna forma pavesas,
pila crematoria de esta vida constante.
Y ahora sin
pretenderlo, arde en mí el recuerdo
del último
abrazo a tus cenizas, amado amigo,difuminadas también en el agua.
Quisiera un
tiempo que no pase,
quisiera un
privilegio:ocupar espacio entre los brazos de alguien.


No hay comentarios:
Publicar un comentario