Desconocidos abrazos que llegan
para paliar la necesidad,
cruzando puentes imposiblesque unen ambos continentes:
el de tu cuerpo
y el de mis letras.
Sé que hay alguien en mí que escribe por mi mano... Podría buscar tiempos mejores pero amo tu tempestad...
Pasó la infancia escondido
en el rincón de las ausencias, refugio donde no le alcanzaban los gritos, y donde
el silencio le ayuda a olvidar tantos golpes
y correazos.