
...Y construir con los restos de nuestro naufragio un nuevo presente, a pesar de saber que llegarán otras tempestades, tal vez, aún mayores. Heridas las manos y la fe, seguir creyendo en remontar el vuelo hacia otras nadas, mientras nuestros muertos nos contemplan en silencio, atónitos por nuestra reiterada sordera vital.

No hay comentarios:
Publicar un comentario