CICLO DEL ABANDONO
Cae de tu boca
un llanto solitario y mudo
sobre este pasillo indigno, interminable:
“llévame a
casa”
Súplica de quien sabe que sólo es eco del abandono.
(Inmerecido final
que te asigno)
Pronto se cerrará para mí la misma puerta.
Y entonces,
¿Quién pronunciará mi nombre?
¿Quién me escuchará?
¿Quién me escribirá?
¿Quién me llevará de regreso a casa?

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