
Ahora, sentado en el precipicio de los días
me empujas a repasar y tomar ciertas notas:
Noches que acaban antes del amanecer…
Amigos sin nombres, porque nunca fueron tal…La infancia pendiente de llegar
[ no quise escribirlo pero me quema]…
Nombres de mujeres que no pronuncio,
[ la dulce necesidad de saberlas únicas]…
Los libros no leídos y para los que ya no queda tiempo…
Los versos escritos, que tal vez hallen consuelo en escasos lectores
[ debí decir lectoras, pero no me atreví]…
Los miedos que besan con la voracidad del moribundo o del mendigo…
Los nombres y lugares que tiene la muerte en cada instante…
El sabor de las cerezas, intacto, virginal…
Y el saber que existes, ahora que
ya es tarde
demasiado tarde...

Palabras que describen una situacion tan similar... pero con diferente final.
ResponderEliminarPues tú eres un poeta, Carmelo.
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